Gastronomía villenense

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¡No hay alegría con la barriga vacía! Descubre y disfruta de la rica gastronomía de Villena durante la visita a las Fiestas del Medievo.
La cocina villenense se caracteriza por las influencias de las tradiciones culinarias valenciana y manchega, lo que ha dado origen a un hacer tradicional muy vinculado a las gentes del campo, teniendo como resultados platos tan sencillos y populares como exquisitos. Este es el caso, por ejemplo, de la Gachamiga, elaborada con ingredientes tan tradicionales como los ajos, la harina el aceite y el agua.

De la cocina manchega se adoptan los platos especialmente calóricos que ayudan a combatir el frío invierno villenense. Este es el caso del tradicional Gazpacho de Villena, especialmente arraigado y que es costumbre se acompañe de alioli. Entre los platos estrella sobresale el Triguico Villenero, que se cocina con trigo picado, cerdo, pencas, alubias coloradas, y nabos.

Son platos típicos también las Pelotas de Relleno, el Arroz y Pata, los caracoles y las habas, sin olvidar productos tradicionales como los embutidos villenenses, las frutas y verduras de nuestra rica huerta, o los ajos de Villena.

Nuestra gastronomía también cuenta con apetitosas pastas tradicionales como los sequillos, los rollicos de vino, los almendrados o las toñas, que complementan el panorama culinario que esta ciudad oferta para el deleite de los paladares más variados y exigentes. En las Fiestas del Medievo se pueden adquirir dulces típicos en las dos panaderías del barrio del Rabal: El Quebra, en calle Castalla, y Petri, en la Calle Baja.

La producción de vino y aceite son también elementos importantes de la tradición gatronómica villenese. Villena es, de hecho, el mayor productor de vinos de la provincia, con excelentes caldos basados en variedades autóctonas como la Monastrel o la Merseguera, e incorporando otras como la Cabernet Sauvignón o la Merlot, que han conseguido adaptarse perfectamente al clima villenense, influenciado por la meseta y el mediterráneo. Los blancos se caracterizan por un color amarillo pajizo y resultan frescos y afrutados, al igual que los rosados. Los intos son cálidos, carnosos y con buena estructura, y están acompañados de ricos aromas balsámicos.

En Villena también se produce el famoso Fondillón, el vino alicantino más famoso de la historia. Se realiza con variedad de uvas Monastrell, de las cuales resulta un vino espeso y de sabor dulce que alcanza unos 18º, muy adecuado para el acompañamiento de postres y dulces. Este caldo adquirió una gran fama en el siglo XV y se convirtió en vino con “Denominación Real” siendo así saboreado por reyes y cardenales del Renacimiento y citado en obras de autores como Dumas, Salgari o Dostoievsky.

Villena cuenta con un gran número de bodegas, como la Bodega Las Virtudes, colaboradora y patrocinadora de las Fiestas del Medievo, que produce vinos notables, tintos, blancos y rosados, y dulces como el moscatel y el ya mencionado fondillón, además de delicioso aceite de oliva en su almazara.

Textos: Turismo Villena.

Fotos: Villena Cuéntame.

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