La visita de los Reyes Católicos a Villena será el acto de inauguración de las Fiestas del Medievo.

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En 1476 se vivió en Villena “La Revuelta de las 5 Campanadas” contra el 3º Marqués de Villena, Don Diego López Pacheco. Odiado por gran parte de los habitantes de la población por varios motivos…

Primero, por la fuerte presión fiscal que ejercía sobre los habitantes, obviando privilegios y franquezas que los villenenses gozaban desde tiempos de don Juan Manuel; segundo, por beneficiar a los conversos dándole los cargos del Concejo de la Villa, que debían ser para cristianos viejos; y tercero, por las cartas que los Reyes Católicos enviaban al Concejo de Villena alentando a la rebelión contra el Marqués por estar éste a favor de Juana la Beltraneja, sobrina de la Reina Isabel, a la que estaba disputando el trono en la Guerra de Sucesión Castellana.

Se cree que durante la rebelión primero se atacó la Iglesia de Santa María cuando los partidarios del marqués estaban en ella en misa, pues era la iglesia de los conversos. Tras esto se entró al Rabal, pasando seguidamente a sitiar el Castillo de la Atalaya, defendido por Pedro Pacheco, Alcaide y pariente del Marqués. Enterado de la revuelta, vendría en ayuda de los sublevados desde Elche el capitán Gaspar Fabra haciéndose cargo de la villa en nombre de los Reyes.

En 1480, los reyes jurarían y firmarían la Confirmación General de Privilegios de Villena (hoy en día en el Archivo Histórico de nuestra ciudad), según la cual se confirman los privilegios históricos, mercedes, usos, costumbres y exenciones fiscales de la villa, además del mercado franco de los jueves (¡otorgado en el s. XIII por Alfonso X y celebrado desde entonces en la Plaza Mayor hasta los años 80!) y se estipulaban una serie de condiciones entre las que figuraban:

• El perdón de todos los que intervinieron en la rebelión.

• La prohibición de entregar la ciudad en señorío a ningún miembro de la nobleza.

• La prohibición de que ningún miembro de la familia Pacheco pudiera residir en Villena ni visitar la villa; y lo mismo para los conversos, cuyos bienes pasarían a pertenecer al Concejo de la Villa.

• La exención de pago de impuestos aduaneros por parte de los villeneros en el comercio con Castilla y con Aragón, siempre que los productos fueran para consumo interno de los vecinos de Villena.

• La exención de pago de “moneda forera” (un impuesto que se pagaba cada siete años al Rey para evitar la inflación).

• La exención de pagos al pasar los villenenses por Chinchilla y Montealegre del Castillo.

Pero en la propia Confirmación de Privilegios, y para cubrirse bien las espaldas, los propios reyes ya advertían claramente que no estaban dispuestos a cumplir todas las cartas de mercedes, franquezas y libertades que se habían obligado a conceder. Esto se demuestra ya en 1485, cuando como medida para sufragar la guerra contra Granada, intentan cobrar la moneda forera en Villena, a lo que la población estaba exenta, debiendo interponer el Concejo de Villena un pleito. No sería este el único de los privilegios que los reyes iban a incumplir, lo que motivaría continuos enfados del Concejo.

La llegada a Villena

Así, estando los ánimos del Concejo bien caldeados, en 1488 los reyes están de visita en el Reino de Valencia. Tras reunir a las cortes en Valencia se trasladan a Orihuela. De camino, el 19 de abril los reyes llegarán a Villena con toda su escolta, entre la que figuran nobles y obispos. Pero lo que los reyes no saben es que el Concejo de Villena los está esperando con la intención de hacerles cumplir los privilegios definitivamente… aunque para conocer el desenlace de esta historia habrá que asistir a la teatralización que tendrá lugar durante la inauguración de las Fiestas del Medievo 2013.

Iniciativa escolar para conocer nuestra historia: “El Rabal Medieval”

Durante la semana previa a las Fiestas del Medievo, y gracias a la concejalía de Turismo, se va a llevar a cabo El Rabal Medieval: visitas al Casco Antiguo para los alumnos de 5º de Primaria de nuestra ciudad. Un total de ocho colegios van a asistir a estas rutas que recorren las calles y placetas del barrio, ya decoradas, acompañados, según el día, de un noble o de una tabernera del siglo XV. Estos “guías del pasado” muestran a los chavales el valor histórico de este barrio medieval y la importancia de su conservación y recuperación, uno de los objetivos de los vecinos, que siempre lo han considerado como “el barrio de todos”.

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